Los restos de Margarita del Valle Pereyra fueron esparcidos por una finca de Lules, luego de que su cuerpo fuera descuartizado. Por el crimen, los investigadores señalaron a su yerno, Mario "Lobo" Estequín, quien culpaba a la víctima de haber producido la separación con su esposa. El martes a la tarde, seis años después del brutal homicidio, comenzará el juicio oral para tratar de determinar si Estequín mató a su suegra.
Pereyra, de 50 años, fue asesinada aparentemente el 16 de enero de 2004. Según la Policía, la víctima llegó hasta la Quinta Agronómica, donde "Lobo" trabajaba como casero. Allí, según la imputación, la mató a golpes. La fiscala Teresita Marnero cree que Estequín desmembró el cuerpo de su suegra con un hacha, en el patio de su casa. Luego, habría esparcido los restos en Lules, donde la Policía encontró la cabeza, un antebrazo, las piernas y un pie.
"Lobo" está casado con Marisol Chávez. A fines de 2003, la mujer lo abandonó y se fue a Buenos Aires, junto a los dos hijos del matrimonio. Chávez le había dicho a LA GACETA que estaba cansada de los malos tratos de su esposo. "No puedo decirle la cantidad de cosas que me hacía. Me obligaba a mantener relaciones con él, me pegaba, me amenazaba. Tuve que irme porque ya no lo soportaba", relató en una ocasión.
El casero fue detenido el 30 de enero a la noche, luego de que Marta Pereyra, la hermana de la víctima, hiciera la denuncia en la Policía.
Según los vecinos, en esos días se lo había notado nervioso. Además, en la casa de Estequín se encontraron ropas manchadas con sangre y diversas armas blancas, incluida un hacha, que podría ser la que se utilizó para desmembrar a Pereyra. Incluso, en una de las paredes estaba escrito con sangre "Mary te amo mucho".
Al día siguiente de la detención de Estequín, se encontraron los restos de su suegra, a raíz de un llamado anónimo que informó que estaban en esa finca. Marnero acusó a "Lobo" de homicidio agravado. Por su parte, el abogado defensor, Mario Leiva Haro, había solicitado pericias psicológicas a su defendido, ya que sostenía que podía ser inimputable.
En libertad
En noviembre de 2004, una de las principales pruebas contra el casero se cayó, ya que los estudios genéticos confirmaron que la sangre encontrada en la vivienda no pertenecía a la víctima. Incluso, Estequín comenzó a recibir en la cárcel de Villa Urquiza la visita de su mujer, quien lo había perdonado. Ambos acusaron desde ese momento a Jesús Chávez, otro hijo de Pereyra. En Julio de 2006, el imputado recuperó la libertad, ya que su abogado había solicitado el cese de la prisión preventiva, al haber transcurrido dos años como detenido.
Estequín, finalmente, será juzgado por homicidio agravado, un delito que contempla la posibilidad de una pena a prisión perpetua. La responsabilidad de juzgar al casero recayó en la Sala III, integrada por los jueces Ana Lía Castillo de Ayusa, María del Pilar Prieto y Horacio Villalba. Por su parte, la acusación será sostenida por la fiscala de cámara Marta Jerez de Rivadeneira. Estequín será defendido por Leiva Haro.